mar

13

abr

2010

LA GRABACIÓN EN ESTUDIO

LA GRABACIÓN EN ESTUDIO

Haremos varias entregas que servirán de guía inicial para adentrarnos en el proceso de la producción musical. La primera de estas entregas la dedicaremos a la grabación. Siendo este el paso inicial en una producción, debemos darle toda la importancia que amerita el hecho de ser el primer eslabón en la cadena de procesos que nos llevarán a obtener un producto final de buena calidad. No existen milagros que puedan arreglar o solucionar problemas de grabación en la mezcla y menos aún en la masterización, como lamentablemente es el modo de pensar de muchos.
Primero que todo debemos partir por la práctica previa del intérprete, para lograr una buena ejecución, segundo considerar la calidad del instrumento, su correcta afinación y el buen estado de sus partes, tercero y donde comienza el proceso técnico, es el entorno acústico; ha de ser un lugar no solamente libre de ruidos externos, sino con ciertas condiciones de ambiencia adecuada, no es aconsejable un lugar muy grande con mucha reverberancia, además es conveniente evitar espacios con paredes paralelas, puesto que esto propicia la aparición de ondas estacionarias que generan enmascaramiento de ciertas frecuencias, lo que puede venir en perjuicio de una afinación adecuada. Como siguiente consideración está la correcta elección del micrófono, básicamente existen dos tipos: el dinámico cuya sensibilidad y respuesta en frecuencias agudas suele ser baja y es óptimo para fuentes de alta presión sonora (generalmente empleado en percusiones y amplificadores de guitarra o bajo) y el micrófono de condensador, cuya sensibilidad es bastante alta en la mayoría de los casos, además de brindar una respuesta mucho más estable en todo el espectro de frecuencias, es bastante usual en instrumentos acústicos y voces. Un aspecto sumamente importante a considerar es la direccionalidad de los micrófonos, generalmente existen tres patrones polares: unidireccional, bidireccional y omnidireccional, esto hace referencia especialmente hacia qué dirección se dirije el ángulo de captación directa del micrófono, así el unidireccional tiene una captación hacia el frente, el bidireccional hacia dos lados opuestos y el omnidireccional hacia todo el rededor. El micrófono deberá ubicarse a una distancia aproximada de 15cm de la fuente, tomando en cuenta el efecto de proximidad que consiste básicamente, en que mientras más cerca esté el micrófono, más captación de frecuencias bajas tendremos. En determinados casos podemos utilizar dos micrófonos o más para captar una misma fuente, para estos casos es conveniente aplicar la técnica del 3 a 1; esta técnica consiste en que la distancia entre los micrófonos no puede ser menor que 3 veces la distancia de cada micrófono hasta la fuente; esto busca específicamente evitar la cancelación de fases en la señal grabada, lo cuál anulará completamente el sonido, o podrá ocasionar un batido de frecuencias que cancelará fases de modo oscilante, lo que resulta en un efecto en exceso desagradable y de difícil solución.
Adicionalmente no es aconsejable el uso de procesos artificiales antepuestos como compresores, gates, de-essers, ecualizadores y peor aún reverberaciones, ciertos procesos se usan sólo en determinados casos y es imprescindible conocer a fondo y dominar ampliamente el proceso que se aplique. En la grabación multipista resulta sumamente cómoda la aplicación de cualquier proceso en la fase de mezcla, por lo cuál debemos cuidar primordialmente que la señal grabada esté libre de ruidos parásitos ocasionados por cables en mal estado, estática eléctrica o conexiones averiadas, adicionalmente el nivel de entrada tendrá que ser debidamente regulado no muy alto evitando la distorción armónica (más conocida como saturación) y a su vez no muy bajo para evitar una relación señal / ruido inadecuada que ocasione una presencia perceptible de hiss (ruido de altas frecuencias).
Tomando en cuenta estas recomendaciones básicas nos evitaremos dolores de cabeza posteriores que nos complicarán tremendamente la fase de mezcla o que jamás podremos “desaparecer” en la masterización.
No obstante, el mejor modo de perfeccionar las técnicas de producción musical, está en un adecuado entrenamiento bajo la orientación de verdaderos profesionales.

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mié

31

mar

2010

El artista actual... ¿todo en uno?

La industria de la música indudablemente ha dado un giro de 360 grados. Las disqueras, los sellos, los productores, los managers, en fin, toda esa estructura tradicional ha ido desajustándose a un punto tal que artistas como Prince o Madonna hace años prescindieron de buena parte de ella o simplemente hay quienes la han desechado por completo. Las acciones de grandes disqueras han perdido peso en el mercado bursátil, la venta de discos a nivel global ha caído en más de un 25%, entre tanto cualquiera difunde su música en redes sociales como MySpace o portales como Reverbnation; hay toda la facilidad de escuchar, organizar y compartir una incontable cantidad de canciones en portales en los que a modo de “radio” se hace streaming online como en last.fm, yes.fm o rockola.fm entre centenares similares, y para cerrar con broche de oro, podemos sumar las famosas redes P2P que por medio de aplicaciones como LimeWire han sido maternalmente permisibles con un ir y venir cruzado de música a la carta y todo esto absolutamente gratis; convertiéndose así al puro estilo de Freddy Krueger en una pesadilla insoportable para el enorme engranaje de la “industria” musical conocida hasta el momento.

La otra cara de la moneda nos muestra en cambio, una interacción nunca antes vista entre los artistas y sus seguidores en Facebook, Twitter o Hi5 donde se hacen “amigos” y se convoca a toda clase de eventos de forma masiva, se sabe de artistas provincianos que han alcanzado fama internacional gracias al Youtube y todo esto otra vez… gratis; se ha visto también un incremento sumamente notorio de conciertos y presentaciones en vivo a todo nivel, bandas que ya contaban con su “acta de defunción” resurgen como el ave Fénix de entre las cenizas con giras mundiales de llenos totales y repuntes asombrosos de popularidad. Sí, la música en vivo está tomando auge de modo tal que se ha convertido en la primera opción cuando de ganarse un “billete” haciendo música se trata.

Grabar un disco ya no es negocio”, dicen algunos que con las manos en los bolsillos y la cabeza llena de rastas siguen soñando con vivir de su música, pero también siguen teniendo la necesidad de mostrar y vender su trabajo; es claro que la inspiración, la virtuosidad y el pelo largo no lo son todo en un artista, ese motor que movió la industria con tanta fuerza durante tantos años, conocía una buena cantidad de “trucos” para convertir a soñadores en hits comerciales, pero el engranaje musical actual ha dejado sin empleo a más de un intermediario que si bien ponía a trabajar al artista, muchas veces se aprocechaba de su talento para lucrar y llenarse los bolsillos en proporciones tremendamente injustas, entonces nos preguntamos hoy: ¿el artista actual debe ser todo en uno?... El perfil de autor, compositor, arreglista, cantante, manager, promotor, ingeniero de sonido y hasta diseñador, hoy se lo encuentra a borbotones con solo hacer “click”, al parecer hacia allá se dirije la exigencia en estos tiempos, pero una vez más cabe resaltar que si la inspiración, la virtuosidad y el pelo largo no son suficientes, tampoco lo es la mera intuición al momento de convertirse en “todo en uno”, hace falta saber que terreno se está pisando para no lanzarse al vacío con música a la que en muchos casos le sobra la inspiración, pero por todos lados le falta la calidad, pues a mi parecer toda expresión musical es digna de admiración y respeto, pero siempre es mejor saber como hacerlo bien.

 

Ricardo Cortés D.

Director General.

CLAVEDIGITAL Training Center.

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